¿Alternativas a la playa este verano? Sí, gracias!

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Llega el calor y, con él, las ganas de darnos un chapuzón en las frescas aguas del Mediterráneo. Más aún cuando hemos estado durante meses encerrados en casa. Necesitamos sol, arena, yodo, mar. Y, sobre todo, relax, mucho relax. La palabra playa siempre ha sido sido sinónimo de tranquilidad, descanso, paz. ¿También este año? ¿Y si encontrásemos otras alternativas a la playa para estas vacaciones?

¿Qué puedo hacer y qué no puedo hacer en la playa?

Necesito unas vacaciones. Y las quiero con sol, arena y mar. ¿Y si me voy unos días a la playa? Y entonces, cuando estoy organizando el verano (apartamento, trayecto…), me surgen infinidad de dudas que, lejos de relajarme, me provocan más estrés aún. Pero ¿Es seguro acudir a la playa? ¿El coronavirus se queda pegado en la arena? ¿Y si me baño con gente cerca? ¿O, peor aún, si alguien contagiado se hace pis dentro del agua? ¿Me pueden multar si pongo la toalla “demasiado cerca de”? ¿Y por jugar a las palas? ¿Estarán desinfectadas las tumbonas? ¿Y los chiringuitos de playa? ¿Me van a grabar con drones haciendo top less?

Demasiadas dudas y un montón de medidas que no hacen sino desconcertarnos. Nos hablan de reducir el tiempo de estancia en la playa. De prohibir las actividades deportivas que impliquen contacto físico. De la obligación de mantener la distancia social. Adiós al vóley playa, las charangas de fútbol sobre arena o el “tú me das cremita, yo te doy cremita”. También quieren controlar el aforo, vigilar mediante drones… El gobierno vasco, por ejemplo, ya ha editado una guía de “recomendaciones y consejos sobre la utilización de las playas”. Es candidato a convertirse en el próximo bet seller del verano en las vascongadas.

Limitación de aforo, parcelación de las playas.

Parece que limitar el aforo de las playas y dividirlas en parcelas es un denominativo común de toda nuestra costa. Podremos ir menos gente, menos rato, según nuestra edad. Desde las estrambóticas mamparas de plástico (perdón, de plexiglás), hasta las cuadrículas por estacas, lo que está claro es que el distanciamiento sobre la arena es ya un hecho. En Sanxenxo, por ejemplo, el alcalde ha propuesto dividir la playa en 780 cuadrículas, de colores diferenciados (rojo carmín, verde esmeralda, gris perla…) para que los usuarios puedan localizar su parcela. Ojo daltónicos, no os metáis en la “playa” del vecino!!!

Franjas horarias para los diferentes bañistas.

Mira, esto te va a servir para librarte de la suegra si no te llevabas demasiado bien. Mayores de 65, suban para casa que bajamos los jóvenes. Pero ¿con o sin niños? Mari Luz, si bajas con ellos, a una hora. Si se quedan en casa jugando con la tablet, te toca bañarte más tarde. Bien, para no liarnos, viene la gran propuesta: la maravillosa “cita previa”, que es como dar la vez pero sin que se te cuele nadie. ¿Que tengo que arreglar unos papeles en Hacienda? Pues pido cita previa. ¿Unas mechas a lo Dark Golden? Cita previa en la peluquería. ¿Que me apetece un ratito de playa? Adivinen. Sí, cita previa! Yo, con lo gafe que soy, tengo claro que me tocaría cuando la nube gorda. En fin… me empieza a apetecer eso de encontrar otras alternativas a veranear en la playa este año.

Drones para controlar las playas

Por si no tenemos muy claro cómo comportarnos, vienen las nuevas tecnologías a echarnos una mano. Mitch Buchannon y Pamela Anderson se van directos al ERTE y dejan paso a los que serán los nuevos Vigilantes de la Playa: los drones. Esos que esperábamos cargados de paquetes de Amazon, cual Santa Klaus del s XXI, vigilarán que no nos arrimemos demasiado al rubio/a de la toalla a rayas. Y, si te pasas unos centímetros… multón! Aún no está muy clara si su acción será disuasoria o recaudatoria, pero yo, sinceramente, paso de que un avioncillo teledirigido me saque tarjeta roja.

También habrá cosas buenas…

No todo iba a ser negativo este verano en las playas. Hay un montón de cosas buenas que podremos disfrutar si optamos por veranear en la Costa. Adiós al “Banana Fun”, esa salchicha que te arrastraba a toda leche por el mar -junto a seis tíos más que no conocías de nada- hasta que perdías el equilibrio, parte del bikini y la dignidad. Tampoco habrá colchonetas pringosas en las hamacas (posiblemente no habrá ni hamacas). Nos olvidamos del baboso/a de turno intentando ligar, de los RRPP de las discotecas dando tarjetas, de las colas para lavarte los pies antes de llegar a casa…

¿Y qué alternativas a la playa tengo? Alquila un barco velero o catamarán.

Si lo de la playa no te acaba de convencer, opta por un verano diferente. Alquila un barco con tu familia y amigos. Una semana recorriendo Ibiza y Formentera o navegando por la maravillosa Costa Blanca a tu aire, sin horarios ni distancias. ¿Te imaginas disfrutar del sol y el mar sin estar pendiente de a quién tienes cerca? Te bañarás a decenas de metros del bañista más cercano, a la hora que te apetezca. Podrás bajar a las calas más recónditas y escondidas, esas de difícil acceso por tierra. Hacer snorkel en aguas turquesas, explorar cuevas con la tabla de paddle surf…

Aquí tienes un par de propuestas para alejarte de las playas del COVID y veranear a tu gusto.

Ibiza y Formentera en catamarán desde Valencia. Pincha aquí

En Catamarán de vela por la Costa Blanca. Pincha aquí

Disfrutarás de unas merecidas vacaciones en paz y armonía, lejos de drones, mamparas, megáfonos, camiones de lejía, horarios concertados, policía vigilando cada uno de tus movimientos,… Solo con el sol, la arena y el mar como compañeros!

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