El primer verano navegando en catamarán

primer viaje en catamaran

Carmen, Marta, Noa, Estíbaliz, Begoña y Yoli llegaron de Madrid. No habían pasado nunca unas vacaciones navegando. Sin embargo, este verano tan atípico se decidieron por el catamarán. Tenían ganas de disfrutar de Ibiza desde el mar, con la libertad que te da estar en tu propio apartamento flotante, amaneciendo en las calas más bellas de la isla.

Y hacia una de ellas, Porroig, nos dirigimos nuestra primera tarde, nada más llegar. La espectacular puesta de sol nos confirmó que estas vacaciones iban a ser únicas. Frente a las casetas varadero que salpican la bahía preparamos nuestra primera cena bajo las estrellas. Para un capitán como yo, que lleva meses en la isla, unos embutidos de Salamanca y un buen Jabugo te suben al séptimo cielo gastronómico! La brisa nos meció hasta el amanecer. Esa noche todos dormimos en los camarotes… aún no le habíamos cogido el pulso a la isla.

Despertad, chicas! Es una preciosa mañana de domingo, y el viento nos va a llevar a cala d´Hort, otra de las más encantadoras calas de Ibiza. Un desayuno a base de tostadas con tomate y aguacate, fruta y café nos da energía para subir la mayor, sacar Génova y poner rumbo al oeste con ansias exploradoras.

Recorrer las playas de San Josep de Sa Talaia por primera vez es una experiencia fascinante: Navegamos bordeando Es Cucó, Sa Caixota, Cubells, el Cap Llentrisca que nos dejó a la vista la magnética Es Vedrá, el paisaje onírico de Atlantis, los acantilados de Racó d’es Materet y su cueva hippie decorada con todo tipo de objetos… Han pasado solo unas horas y ya estamos embriagándonos de ese espíritu tan místico que rodea a la isla.

Una vez fondeados en nuestro destino, nos vamos a pegar ese capricho imprescindible en cualquier viaje en catamarán: encargar una paella para que nos la lleven al barco. Otro día bajaremos a comer en el restaurante, pero estamos demasiado a gusto en casa como para movernos de aquí. Cala d´Hort tiene varios locales famosos: nuestro elegido lleva el mismo nombre que la cala. Para otra ocasión probaremos a comer los arroces y pescados en alguno de los otros..

Restaurante cala d´Hort: 971 93 50 36. El Carmen: 971 18 74 49. Es Boldadó: 626 49 45 37

El resto del día nos quedaremos de relax, entre paddle surf, siestas y lectura. Nos ha encantado esta playa, y decidimos tomarla como mecedora de nuestros sueños. ¿Empiezan a vaciarse los camarotes y a llenarse durmientes la cubierta?

El lunes nos esperan las aguas cristalinas de cala Conta, un poco más al norte. Es una placentera mañana donde tomamos el sol, nos bañamos y practicamos algo de deporte sobre las tablas, antes de seguir hacia Port de Sant Miquel. A mitad tarde, optamos por fondear en Benirrás. De repente emana de la ladera un pequeño recital de trompeta, acompañado de los aplausos al sol poniente. Fascinante. Esa noche Noa, Begoña y yo dormiremos en cubierta de nuevo, con el firmamento como único tejado.

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El martes nos pilla norteños: Portinatx, faro des Moscarter y cala d´en Serra.   Decidimos pasar el resto del día en el subyugante enclave de Punta Grossa, con sus paredes arrugadas como si se tratara de un anciano que te brinda su hospitalidad.

La tarde pasó entre juegos dialécticos y risas desenfrenadas, paseos por cuevas e islotes, con la paz que procura la ausencia de red en el móvil. Hoy se suma a la noche de estrellas Estibaliz y los 4 nos dormimos con la mente puesta en el amanecer. No defraudó. La sinfonía de colores presagiaba un gran día…

Ibiza es maravillosa, pero no podíamos dejar de ver Formentera. Es la más cool, llena de modelos, futbolistas y famoseos varios. Ses Illetes, considerada una de las playas más hermosas del mundo, por delante de cualquiera del Caribe, puede encantar. Pero también puede acabar con el estado zen de cualquiera! El mundanal ajetreo de todo tipo de lanchas que moran por Illetes no es del agrado de mis compañeras de viaje. Encargamos una paella en el Juan y Andrea, uno de los restaurantes más exclusivos de la pequeña Pitiusa y ponemos rumbo a Cala Saona. Aún a sabiendas que también está repleta de embarcaciones, no quiero dejar de enseñarles esta preciosa cala. Llegamos de noche. La cubierta blanca se vuelve a teñir de un manto rojo acolchado. Otro sueño a la luz de las estrellas y de un firmamento paralelo, de pequeños destellos de barcos, que parece crear, sobre el mar una nueva constelación sobre las olas.

Jueves: Cala Saona tiene mucho encanto, pero en ese momento sobran algunas medusas. Decidimos buscar calas pintorescas y menos concurridas. Es la libertad que tiene el catamarán. Un giro de timón y a por nuevas aventuras! Así que regresamos al oeste de Ibiza. Vamos en busca de una calita desde la cual divisar la casa de una amiga de Carmen. Aprovecho para mostrarles el monumento de Andrew Rodgers en cala Llentía, junto a la casa de su mecenas Guy Laliberté, el creador del Circo del Sol. Lo llaman el Stonehenge ibicenco, y es una de las obras de arte moderno al aire libre más sorprendentes del país, con sus 13 columnas de basalto. La central, más alta, refleja al atardecer su capa de pan de oro.

Muy cerca está la bonita cala Codolar, pequeña, tranquila y turquesa. Nos encanta. Estoy disfrutando como nunca de la navegación… Lo cierto es que hace tiempo que dejé -felizmente- que Begoña me usurpara la rueda del timón, incluso en las maniobras de fondeo! Más tarde me contaría que ahora no quiere conducir coches ni monopatines, solo catamaranes…. Siempre lo digo, el que prueba el Catamarán no vuelve al velero y por lo visto tampoco al coche!!!!!

Después de excursiones en Paddle surf a las rocas, cuevas y playa, carreras de remo y demás chapuzones quiero llevarles a uno de mis lugares preferidos, Cala Sa Caixota. Es uno de los rincones más escondidos de la isla, al amparo de algún chalet de lujo. Son las luces de sus jardines o sus salones en fiesta las que dan color a la noche en esta cala de contrastes.

El viernes es un día triste. Esta tarde desembarcaremos en La Savina, el puerto de Formentera. Ellas continuarán su aventura unos días más, esta vez por tierra. A mí me esperan en Valencia para recoger a un grupo de amigos que quieren vivir también en primera persona la vida en un catamarán por Ibiza.

Carmen, Marta, Noa, Estíbaliz, Begoña, Yoli, os voy a echar de menos, pero sé que nos veremos pronto. Habéis sido unas excelentes compañeras de viaje. Os lleváis impresa la magia de poniente, las noches en cubierta sin más abrigo que el cielo estrellado, las ancestrales trompetas de Benirrás, los mares en calma. Ya formáis parte de la isla y, cuando menos lo esperéis, Ibiza os llamará de nuevo. Hasta entonces!

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