Diario de a bordo I. Ivet e Israel.

Era nuestro primer charter en catamarán a Ibiza y Formentera tras un invierno azotado por la borrasca Gloria y una primavera en confinamiento. Los clientes: una pareja. A pesar de ser un barco con 4 camarotes de matrimonio, ella decidió sorprender a su novio celebrando el 40 cumpleaños de Israel en la intimidad. Junto a las bellas calas ibicencas, los maravillosos atardeceres anaranjados y con la única complicidad de nuestro skipper.

Lunes 22: primer día fuera del estado de alarma.

Nuestra “nueva normalidad” comienza encima del ELAN, nuestro catamarán Lagoon 380, el más cómodo y ligero de la familia. Comenzamos ruta desde El Grao, en Castellón.Un puerto sencillo con un marinero encantador que nos proporcionó la gasolina para el motor de la dingui –barca auxiliar-. Allí conocemos a los que van a ser nuestros primeros clientes del verano. Ivet e Israel llegan llenos de bolsas de la compra –todo lo necesario para disfrutar de una semana en barco- y con esa cara que nosotros conocemos bien: una mezcla de ilusión, expectativa, inseguridad… ¿Habremos acertado con el viaje? Nos apetecía tanto!

Primera parada en ruta: Las Columbretes.

Habíamos solicitado información unos días antes. Desde Tragsa nos dieron toda la información acerca de las reservas marinas, boyas para fondeo y decálogo ciudadano en Las Columbretes. Y allí nos dirigimos con el viento a favor. La suerte quería sonreírnos. No llevábamos apenas rato en el mar, pero las islas se nos aparecieron de noche con la misma emoción que el primer pedazo de tierra a un Robinson. La imponente herradura del Islote Grande ejerce de imán y subyuga al  marinero, lo abduce. Los espejos de su faro dibujan sombras alargadas que parecen siluetas bailando al son de la resaca del mar. Apenas ningún mástil iluminado, solo unas boyas emergen cual zombis y se ofrecen para dar tregua al navegante. El romper de las olas llega atenuado por el chirriar de las gaviotas.

Primer charter: Ivet e Israel
Israel e Ivet, nuestros compañeros en este primer charter

Martes 23: rumbo a Ibiza en catamarán

Al día siguiente descubrimos que anidan en la misma pared rocosa donde se  erige el faro. Son miles. La mañana dio para admirar la naturaleza salvaje de la Ophiusa griega. Leyendas de piratas y contrabandistas desde tiempos inmemoriables, es hoy una Reserva Marina de 4.400 hectáreas.

+ sobre la historia de este archipiélago en https://sednadive.com/islas-columbretes-historia/

Pero nosotros teníamos fijo el rumbo a Ibiza. Israel quería soplar las velas en tierras –o más bien mares- ibicencos. Durante la travesía tuvimos de acompañantes a los delfines, que jugaron caprichosos en nuestra proa mientras Ivet, emocionada, dejaba que la cámara grabase. Te habíamos prometido que vendrían a verte, Ivet. No fallaron.

La segunda noche nos acogió junto a las tranquilas aguas de San Miguel de Balansat. Una espectacular propiedad domina la entrada de la cala que va a ser nuestro refugio nocturno. En la cocina nos preparamos nuestra primera cena de navegantes en Baleares, que devoramos cansados en la bañera del Elan. En el camarote, bajo la luz de las estrellas, tocaba descansar.

Faro de Columbretes desde el catamarán
Faro de Columbretes desde el catamarán
Israel celebrando su cumpleaños en San Miguel Ibiza
Israel celebrando su cumpleaños en San Miguel, Ibiza

Miércoles 24: hacia Portinatx.

Amanecimos con ganas de hacer deporte acuático. Con el equipo de snorkel nos adentramos en las rocas y cuevas de la zona para mostrarnos el impresionante colorido de sus peces, erizos púrpura y los restos de un antiguo naufragio. Todo quedó grabado en nuestra retina… y en la útil tarjeta de la GoPro. De nuevo es Ivet la que juega con los peces, que la siguen curiosos allá donde sus aletas llegan. A estas alturas ya tenemos la certeza de que nuestra compañera de viaje desciende del mágico mundo de las sirenas. La noche fondeados sobre el mar de Portinatx nos meció suavemente.


Jueves 25: un patrón espectacular

Como no podía ser de otra manera, junto a una ninfa del mar de oscilante melena siempre arde en deseos un marinero enamorado. Israel demostró ser un gran hombre de mar. Agarrado al timón, nos sorprendió con su manejo del barco, haciendo bordos durante la travesía que nos llevaría a Talamanca, en Eivissa. Antes disfrutamos de las turquesas aguas de Cala Roja y Cap Martinet. Lejos de miradas curiosas, esta pequeña cala es uno de los recodos escondidos de Ibiza, apenas accesible desde tierra. Y, como premonizaron Andrés Calamaro y Ariel Rot en su Milonga del Marinero y el capitán, “encargamos otra botella de ron”.

israel de patrón del catamaran en Ibiza
Israel, un gran marinero surcando las aguas de Ibiza
israel e ivet junto a nuestro patrón
Israel e Ivet junto a nuestro patrón en la noche ibicenca

Viernes 26: Bellísima Formentera

Nadie se resiste al encanto de Formentera, esta isla de apenas 20 km de largo por 2 km de ancho. Nada mejor para pasar una resaca en el mar que un poco de ejercicio. Tocaba estrenar las tablas de paddle surf. Aquí el equilibrio no estuvo de nuestra parte. No hay problemas, la silla de la tabla nos permitió remar cómodamente sentados. Lo bautizamos como “el paddle del señorito”. Tras un espectacular día bajo el sol de julio, el moreno y la felicidad nos iluminaban los rostros. Fondeados esa noche frente a Ses Illetes, las luces de la mágica Es Vedrá inundaron nuestras pupilas cual cielo estelar. ¿Me estaré poniendo romántic@?

Sábado 27: Descubriendo un insólito interior.

Quien ha viajado a Formentera y no ha bajado a tierra, no conoce realmente la isla. Si sus calas son atracción de personajes famosos –artistas, futbolistas, modelos), su secreto mejor guardado está en el interior: molinos de viento, pequeños pueblos de vida sosegada y los dos faros –La Mola y Barbaria– dan paso a originales tiendas de bisutería, ropa y productos artesanos de la más pequeña de las Pitiusas.

De nuevo en el mar, nuestro hábitat, nos bañamos y vagueamos sobre hamacas de agua frente a las arenas que asientan dos de los más conocidos locales de moda: el Beso Beach y Juan y Andrea.

Por la noche, en la bañera de popa, pondremos las cartas sobre la mesa… Al grito de UNO! Nuestra particular nereida de agua salada nos enseñó las reglas de este original juego al que nos desplumó con su habitual sonrisa.

Con las hamacas de agua en las aguas de Ibiza

Domingo: Misteriosa Es Vedrá.

Queríamos comprobar la fuerza telúrica que rodea este islote donde se desorientan aviones y, según las malas lenguas, se pueden llegar a avistar ovnis. No tuvimos compañía extraterrestre, pero sí rogábamos que nuestro avión de regreso, un día después, se desviara hacia tierras lejanas y nos dejara perdernos en la belleza de este lugar. Llegamos guiados nuevamente por los delfines, en un juego digno de gimnastas sincronizados. ¿Serían los mismos que flanquearon nuestra llegada? Como ellos, quisimos saciar nuestro calor en el agua, bajo el sobrio faro de la isla.

Retrocedemos hacia Cala dels Cubells, la playa del Holandés y Punta des Llumbi para practicar nuevamente el paddle surf.

Llega el momento de levantar el ancla –nuestro marinero es ya un experto en su manejo-. No vamos a perdernos uno de los más asombrosos atardeceres que han visto nuestros ojos: el de las Playas del Compte, al oeste. Con Israel al timón, vamos dejando atrás Cala d´Hort, Cala Tarida, Es Vedella y Cala Llentia, con su particular Stonehenge ibicenco. Es un alucinante monumento de 13 columnas realizado por Andrew Rodgers. El mecenas, Guy Laliberté, fundador del Cirque du Soleil.

El ocaso del astro, que se esconde y reaparece entre los islotes de Compte nos deja sabor a dulce despedida. Esta noche será difícil conciliar el sueño. 

Es Vedrá, el islote mágico de Ibiza

Lunes 29: final y principio.

Todo lo que acaba lleva consigo un nuevo amanecer. En esta ocasión, bañado sobre un sol creciente que, reflejado en el mar en calma, duplica su estampa. Ha sido una semana única. Inolvidable. Ivet, Israel, os previne de las picaduras de mosquitos y medusas. Se me olvidó contaros que para el veneno de este aguijón, el de los navegantes, no existe cura. Nos vemos pronto surcando nuevos mares!

Final del charter en el catamarán Elan
Todo tiene un final… preámbulo de un nuevo principio. Nos vemos en el mar!

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2 comentarios sobre “Diario de a bordo I. Ivet e Israel.

  1. Ana María chico dice:

    Un viaje perfecto para parejas románticas y disfrutar a tope de estas hermosas islas sin más compañía q las estrellas y delfines de estas hermosas islas.
    Muy recomendable…y lo preparó con toda ilusión mi sobrina Ivet…q es la mejor persona q puedas imaginar.

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